Mi profesora de primer año en la carrera ya lo adelantaba: «El árabe es una lengua muy rica en matices, pero muy pu-ñe-te-e-e-era». Así lo afirmaba entre risitas mientras le hacía la vida imposible a muchos de mis compañeros de clase. Y la verdad es que a la mujer, razón no le faltaba.
Que el árabe es una lengua completísima, y por ende complicada, es algo que el alumno puede intuir desde el principio. En mi opinión, lo difícil del vocabulario árabe reside principalmente en lo específico de su significado, y en su polisemia. Ambas son complicaciones que empiezan por hacerte gracia, para luego causarte una frustración extrema, y acabar enseñándote que tienes dos opciones: o tomártelo con filosofía, o cortarte las venas. Read the rest of this entry →