Tras siglos de evolución, la frescura y creatividad de la caligrafía árabe parecían haber decaído. Una vez asentados unos cánones clásicos y muy respetados la innovación se había ralentizado, nada realmente nuevo apareceía. El arte caligráfico que se producía era delicado, exquisito, pero predecible. Sin embargo, a la caligrafía árabe aún le quedaba por vivir una renovación y una revitalización sin precedentes, con las que entraría de lleno en la modernidad. Curiosamente, los artífices de este cambio no fueron árabes. Fue en el seno del Imperio otomano donde la caligrafía viviría esta determinante transformación.
En este post, el penúltimo dedicado a la historia de la caligrafía, veremos esas transformaciones y haremos un breve recorrido por la caligrafía otomana.