Ta Marbuta » Caligrafía http://www.tamarbuta.com Lengua árabe y traducción Sun, 28 Dec 2014 15:15:51 +0000 en-US hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.5 Pequeño glosario de caligrafía árabe http://www.tamarbuta.com/pequeno-glosario-de-caligrafia-arabe/ http://www.tamarbuta.com/pequeno-glosario-de-caligrafia-arabe/#comments Sat, 23 Mar 2013 16:54:38 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1235 Comparto con vosotros un breve glosario de caligrafía árabe que elaboré hace algunos meses. Quizá os sea útil:

Materiales:

برى القلم sacar punta al cálamo
حبر tinta
دُرْج soporte
سِنّ pico de la punta del cálamo
شقّ hendidura (parte del cálamo)
صبغ pigmento
صلب cálamo de caña
فتح apertura (parte del cálamo)
قُرطاس ج قراطيس pergamino
قصب(ة) pluma, cálamo
قطة punta (parte del cálamo)
مِداد tinta
نحت filo (parte del cálamo)

Para describir una obra caligráfica:

استلقاء recostamiento
امتداد extensión, prolongación, estiramiento
انتصاب verticalidad
انكباب inclinación
تسطيح horizontalidad
تقويسات curvatura
توقيس arqueamiento
شطرنجي ajedrezado
شظية puntiagudo
غير منسوب no proporcional
مائل inclinado, cursivo
مبسوط derecho
متناظر especular (caligrafía con eje de simetría)
مثلث triangular
مثنى especular (caligrafía con eje de simetría)
مدوّر redondo
مستقيم alargado
مسلسل encadenado (estilo en el que todas las letras se ligan)
مَشك tendido
مقوّر curvo
ملتوي curvado, torcido, sinuoso
منشفّ alineado

Miscelánea

أبجدية alfabeto
إجازةحِلْية diploma, venia docente (de un calígrafo experimentado a su alumno)
إعجام colocación de los puntos diacríticos
تجريد abstracción
تحرير escritura
تزويق embellecimiento, adorno
تشكيل vocalización
تكوينات خطية composiciones caligráficas
تنقيط puntuación
حروف consonantes
حروفية grafismo árabe contemporáneo (corriente artística)
خط ج خطوط linea, trazo
خطاط ج ون escriba, calígrafo
رقص ornamentación, geometría artística
رقعة documento
قلم estilo caligráfico
لفظ expresión verbal
لوحة خطية cuadro caligráfico
محرِّر ج ون calígrafo
معنى significado
نسبة proporción
نسخ copia (acción)
نسخة copia (documento)
نقاش ج ون tallista
ورّاق ج ون copista

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Los caminos del Lam-Alif http://www.tamarbuta.com/los-caminos-del-lam-alif/ http://www.tamarbuta.com/los-caminos-del-lam-alif/#comments Mon, 17 Dec 2012 14:41:49 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=869 Nos llena la alegría presentaros el primer post de Ta Marbuta escrito por un colaborador. Lo firma José Ignacio Tejedor, un amigo y amante de la cultura árabe, que después de varios años enseñando arte creativo intercultural está volcando sus experiencias en su tesis doctoral sobre la enseñanza de la caligrafía árabe. Nuestra explicación sobre la existencia de una tecla para la لا  , que encontrábamos redundante, le animó a replicar con la siguiente reflexión, interesante,  instructiva e inspirativa, acompañada de unas bellísimas ilustraciones que ha tenido la gentileza de recopilar para nosotros. Rematan su artículo unas recomendaciones para quien desee profundizar más. Nos escribe: «Vuestro entusiasmo e iniciativa con la lengua y la caligrafía árabe es tan contagioso que me ha inspirado a mandar esta pequeña colaboración. Mucha suerte y a seguir creciendo». De pequeña nada, como veréis. Esperamos que la disfrutéis y compartáis vuestras impresiones.

Desde aquí solo nos queda agradecer al autor por su tiempo, su talento y su entusiasmo, y recordaros que Ta Marbuta está abierto a vuestras ideas y propuestas, así que si queréis compartir desde aquí algo con el mundo, no dudéis en contactar con nosotros. Os dejamos con José Ignacio:

*            *           *

A partir de una nota en la que explicabais la anécdota del origen del signo Lam-Alif en el teclado del ordenador, reparé en lo extraño que os resultaba a todos la existencia de una tecla especial para la unión de dos letras. Parecía necesario justificar esta deferencia en un medio digital que economiza todo lo posible los recursos y las acciones del usuario y que ha reducido a ceros y unos todo el universo.

Caligrafía digital (2012), montaje del autor. En el camino hacia la globalización digital el cálamo se ha sustituido por un teclado y la mano se ha vuelto un icono.

Como investigador de la caligrafía árabe, enfrascado en la redacción de mi tesis doctoral, he perdido el encanto de la sorpresa, y demasiadas cosas se me han hecho familiares. Pero aún no debo estar totalmente “globotomizado”, porque creí adivinar entre vuestras palabras la intuición de que algo interesante se oculta en la historia del Lam-Alif. Contemplando la tecla pensé en esos matrimonios donde ya no hay lugar para la ilusión de los primeros años y recordé que el universo se mueve por amor, y que es el amor quien me devuelve siempre la fe en las personas y la cultura que ha creado las letras árabes. Hoy quiero compartirlo con vosotros y todos los lectores de Ta Marbuta, describiendo la personalidad y las aventuras del Lam-Alif.

Arriba: Lam-Alif como muestra de la maestría caligráfica, de la mano de Ibn Bawwab (m. 1020). Fuente: Nassar Mansour (2012) Sacred Script Muhaqqaq in Islamic Calligraphy, Londres: I. B. Tauris, p 72. Abajo: La mano virtual nos muestra los movimientos para trazar el Lam-Alif en la página “brasilegito.com” y lo hace en portugués. Pero para entender su ilustración hay que leer otro idioma. La internacionalización de la “red” conlleva el descuido de los detalles, frente a la “dedicación” y la “concentración”, que son la base de la caligrafía.

Es en verdad un signo curioso, que no liga como la mayoría, sino que crea al menos dos formas propias, como en el estilo Naskh, el más empleado para los libros, donde lo podemos encontrar de forma aislada, لا, o unida con la letra anterior (como en ىلا). En otros estilos, como el Farsi o el Diwani su forma cambia bastante (pueden verse estos cambios en la ilustración de los estilos).

En el Magreb forma parte del alfabeto, siendo la letra 29. No ocurre así en Oriente, donde el alfabeto se compone solo de 28 grafías y el Lam-Alif se mantiene, junto a la Hamza y otros signos, como complemento del alifato. Pero no quiero entrar en la cuantificación del alfabeto árabe, porque es causa de estéril división y perplejidad. Unos reconocen 28 letras, otros 29, 36 y hasta 40 (si se le suman la Ta marbuta, y todas las combinaciones de Hamza y Lam-Alif); eso sin contar las aportaciones particulares de los persas, turcos y paquistaníes. Lo que sí creo importante para los admiradores de la caligrafía es que el Lam-Alif es un signo imprescindible que –junto a los demás componentes de la escritura– encierra la clave de la dimensión artística de la lengua árabe, y hasta de la identidad cultural de millones de personas. Aparece en casi todos los tratados que enseñan este arte y es incluso motivo de creación e invención para algunos artistas que se inspiran en las letras sueltas, como Ali Hermes, Fayek Oweis y muchos otros.

Lam-Alif como motivo de inspiración contemporánea. De izda. a dcha. Fila de arriba: Hasan Massoudy, Lara Captan, Fatih Ozkafa, Ali Hermes, Khalil al Zahawi. Fila de abajo: Fayek Oweis y Kamal Boullata.

Se puede decir que es una grafía esencial en árabe, por aparecer en palabras fundamentales en esta lengua, como son “islam” (اسلام) y “salam” (سلام, paz). Y también, el Lam-Alif constituye por sí mismo el que quizá sea el vocablo más importante en todas las lenguas: “NO”. Como apunta el gran calígrafo Ghani Alani, es la única letra que, pudiendo ser palabra, cimenta su sentido en la negación. Es evidente que para cualquier idioma resulta imprescindible poder decir “NO”, pero en árabe “NO” y “sino” son dos términos que tienen el honor de cimentar el primer pilar del Islam que es la afirmación de la fe por el creyente. Así, las frases más caligrafiadas, pronunciadas y sentidas por todo musulmán, como la shahada (la profesión de fe islámica –لا اله إلا الله ومحمد رسول الله, la illaha illa Allah wa Muhammad rasul Allah–, “no hay ningún dios sino Dios y Muhammad es el enviado de Dios”, traducida normalmente como “no hay más dios que Allah y Mahoma es su profeta”), dan lugar a una escritura que junto a su función lingüística de comunicación adquiere una dimensión religiosa.

Se puede observar el ritmo visual del Lam-Alif en estas composiciones sobre la Shahada (a la izquierda, una moderna de Salim al-Naumi, en el libro La caligrafía árabe, entre la expresión plástica y su función original (2010). Túnez: Instituto de la caligrafía, p. 190; y a la derecha, otra clásica de Albursa`idi, (2005). Al-khatt al-farsi (La caligrafía persa).

También en la Alhambra de Granada se repite como una letanía: لا غالب إلا الله (la galib illa Allah, “no hay otro vencedor sino Dios”). Esta invocación era el lema de la dinastía que levantó el palacio fortaleza. Y así otras expresiones parecidas, con la fórmula “No hay…, sino Dios” (”لا. . الا الله”, la… illa Allah ) destacan la grandeza de Dios para los musulmanes por medio de su sonoridad. La coincidencia de letras formalmente parecidas como el Alif, el Lam-Alif o la Lam crea un grupo de líneas paralelas que contribuye a recordar el ritmo musical de la expresión y la sensación de eternidad del mensaje.

En la Alhambra, conocida como “el libro mejor ilustrado”, se encadena el lema nazarí “la galib illa Allah”(لا غالب إلا الله), como en estas dos composiciones (arriba). La repetición de sus trazos verticales va formando una imagen sin principio ni final en los muros (abajo), que parece suspendida en el tiempo y el espacio como símbolo de eternidad. Fuente: José Miguel Puerta Vílchez (2010). Leer la Alhambra. Patronato de la Alhambra y el Generalife y Edilux.

La caligrafía ha llevado a la unión o ligaturas de las letras, y el Lam-Alif es un signo especial, las dos grafías se han hecho una y han podido simbolizar el amor y la identificación entre dos personas y entre dos realidades, la divina y la humana. Para el islam, es la relación establecida por Dios con el hombre, que a diferencia de sus hermanos menores, los animales, ha obtenido el don de la palabra y de la escritura. Es una unión libre, en la que ambas partes están vivas y son a la vez una sola. En la ‘ilm al huruf (علم الحروف), la mística «ciencia de las letras» árabe, las dos grafías son intercambiables y no se sabe si se trata de una letra o de dos, pues cuando el hombre se relaciona íntimamente con Dios, ambos se confunden, el ego desaparece. Siguiendo los razonamientos de los místicos, podríamos decir que su figura nos habla de la doble naturaleza humana-angelical que hay en el interior de cada persona.

La figura del Lam-Alif simboliza la relación del alma con la divinidad, como lo expresa el baile de los derviches. Fuente: http://nurmuhammad.com

El estilo Thuluth de la mano de un gran maestro logra transmitir la belleza de la caligrafía árabe y el ritmo visual que emana de la composición. Fuente: Gani Alani (2002). L´escriture de l´escriture. Paris Ed. Dervy, p. 99.

Sin embargo, consumado el matrimonio de la tipografía, se han petrificado los gestos y detenido el fluir amoroso de las letras. Ahora los nuevos lectores o estudiantes de la lengua árabe aprenden su escritura desde las figuras esquematizadas de la imprenta o el ordenador, perdiendo el contacto con la capacidad creadora de la caligrafía. Y, aunque los “tipos” digitales son útiles para acomodar las formas a los soportes técnicos, han eliminado la complejidad visual, la sensación de vida, equilibrio y armonía que transmite la caligrafía. Cualquiera dispone sin esfuerzo de una letra limpia y clónicamente “estética”. Maquillado, rígido, bien ajustado en su cajón, nuestro Lam-Alif parece ahora un difunto. No puedo olvidar las palabras de una reconocida profesora de tipografía y diseño de la Universidad Americana de Beirut, Leila Musfi, que me aseguraba: “Se ha logrado la perfecta resolución del problema tipográfico de los caracteres árabes, pero no hemos sido capaces de reflejar su belleza”. En el Lam-Alif, como en cada uno de los signos y letras del alifato, se aprecia la evolución formal que ha dado lugar a multitud de matices en las curvaturas, los ángulos y los trazos de la caligrafía árabe durante catorce siglos. Un conjunto armónico y reconocido de estos rasgos es lo que se conoce como un “estilo”.

Como se ve con el Lam-Alif, las variaciones de estilo ha creado un rico repertorio de formas que dan testimonio de las tendencias artísticas y logros de la cultura araboislámica. Montaje del autor.

Hay cientos de estilos canónicos que se han desarrollado como estandarte de una cultura, un territorio o una etapa determinada de la historia, aunque sólo unos cuantos han llegado hasta la actualidad como modelo de miles de maestros. El investigador español del devenir caligráfico árabe, José Miguel Puerta Vílchez, dice que en las pruebas realizadas con calígrafos japoneses la caligrafía árabe ha demostrado ser la más rica en formas y estilos, la más dúctil de todas las caligrafías. Esta riqueza formal hace de la caligrafía árabe todo un mundo al que los calígrafos consagran su vida. Para mí ha significado una puerta mágica por la que entrar en la dimensión viviente de la cultura araboislámica. La caligrafía reúne lengua, literatura, religión, técnica, pensamiento y arte. Tanto en las obras clásicas, fijas en la historia, como en cada artista que aporta sus matices personales, la caligrafía árabe es la huella de una intensa experiencia creadora.

Es una vía de comunicación y de expresión personal al alcance de la mano, literalmente, porque, al escribir mediante el control de nuestros cuerpos y percepciones, dejamos algo de nosotros mismos. Los movimientos que aprendemos, a fuerza de ejercitarnos, crean un lenguaje visual que brota de nuestro cuerpo y que funde las formas de la cultura con nuestro propio ser. Con los trazos de la caligrafía fluye nuestra identidad de una forma que ningún teclado o tipografía podría suplantar.

Un largo camino de siglos y pueblos se nos acomoda haciéndose personal. Y esta doble naturaleza la encontramos bellamente expresada en el Lam-Alif cuando es caligrafiado:

Por un lado, los rasgos grafológicos y estilísticos aportan la expresión de una identidad personal y cultural. Lo vemos en distintos artistas que se han inspirado en estilos cursivos o geométricos, destacando los matices y cualidades formales de Lam-Alif, para crear una música silenciosa o establecer con su forma rotunda un hito que centre la mirada.

La figura del Lam-Alif en obras de distinto contenido e inspiración. Arriba, a la izquierda, Muhammad Amzil, composición con «Salam» (paz) del libro La caligrafía árabe, entre la expresión plástica y su función original (2010). Túnez: Instituto de la caligrafía, p. 180. A la derecha, Mohamed Abla (Expo “Identity” 2010). Abajo, a la izquierda, Ahmed Fayek (poesía), y a la derecha, Abdel Samad (diseño y decoración).

Por otro lado, como en tantas ocasiones, con la caligrafía árabe se crea una trama de símbolos y mensajes muy cercanos al corazón y la mente de millones de personas que viven estas palabras como expresión de su identidad cultural. La caligrafía árabe es un vehículo para el conocimiento, la comunicación y la creatividad artística.

La historia del Lam-Alif y su fijación tipográfica constituyen una parábola de mi camino vital. Yo comencé como pintor y abandoné la pintura para ser una persona formal. Es decir, para estudiar una carrera (que en mi caso fue la Filología Árabe), acomodándome a las exigencias académicas y profesionales. Pero la pasión por la vida me devolvió a la pintura y en un momento dado desarrollé esa actividad en el campo de la educación intercultural lo que me llevó a la caligrafía y así recuperé mi interés por la lengua y la cultura árabe. Subir, bajar, y volver a recuperar los sueños; esos son para mí los caminos de Lam-Alif.

“Los caminos del Lam-Alif”, por José Ignacio Tejedor (2012)

 

“Faltan fuerzas a la alta fantasía;
mas ya mi voluntad y mi deseo
giraban como ruedas que impulsaban
el Amor que mueve el sol y las estrellas”

(Dante, últimos versos de La Divina Comedia)

Quizás una web como esta, y una cuestión de curiosidad incidental, como leer un post sobre el Lam-Alif, nos haga reparar en la vida suplantada por las máquinas. Y que escribir no es una tarea tediosa de la que pronto podremos liberarnos, sino el pálpito acompasado de la cultura con nuestro propio ser, una llave para desatar nuestras fuerzas creadoras.

José Ignacio Tejedor López

*            *           *

Para saber más

Como no me gusta cargar los escritos de muchas notas, y más en este tipo de publicaciones en internet, que creo que llegan a un público amplio y diverso. Prefiero hacer algunas sugerencias, para que quien haya sentido interés por algunos de los temas que se exponen en el post, pueda ampliarlo. Estas propuestas no agotan el tema, sólo lo inician. Por eso intento ofrecer documentación que sea lo más accesible que he encontrado, por el idioma o por estar en la red.

- Sobre la forma y la escritura del Lam-Alif:

    • La web de Jordi Mastrullenque es una curiosa descripción técnico-cultural. En ella nos muestra muchas de las claves de la escritura y la caligrafía árabes. Concretamente, sobre Lam-Alif: http://www.telefonica.net/web2/jmtru/arabe/laamalif.html
    • También en español, En la obra de Mandel Khan, tenemos un muestrario de formas y estilos de las letras del alifato árabe y sus añadidos pesa, urdú, etc. Es muy recomendable por su historia de la caligrafía y por su catálogo de obras de ejemplo de cada letra: MANDEL KHAN, G. (2000). El alfabeto árabe: estilos, variantes, adaptaciones caligráficas. Madrid: Tempora.
    • Hay muchos libros para aprender árabe, pero en español sólo hay uno, hasta el momento, que enseñe a escribir con modelos caligráficos y no con tipografía, precisamente de la mano de uno de los calígrafos que más ha hecho en occidente por divulgar este arte: Hassan Massoudy, al que invito a conocer desde sus obras impresas o directamente en internet. Jugar a escribir en árabe es un libro que no solo enseña a escribir, sino a conocer y a abrir la mente a la cultura de otros países. Está orientado a niños y a sus padres o educadores, y está escrito en un estilo ameno por P. Briére y Ch. Lamblin, con caligrafías del mencionado Massoudy. Ha sido recientemente publicado por la editorial Sirpus
    • También invito a conocer más de los artistas que muestro en el artículo. De todos ellos, seguramente Ali Omar Hermes sea uno de los más representativos del retrato de la letra árabe, a veces combinada en una misma obra con textos: http://www.aliomarermes.co.uk  Y también una artista que integra la letra con el texto de manera muy bella es Rima Farah: http://www.rimafarah.com/

- Sobre el significado de Lam-Alif:

El comentario de Ghani Alani, explicando la «personalidad» de Lam-Alif, ha sido extraído de su libro Diwan des lettres amoureuses (l’Archange Minotaure, 2007), y es el siguiente:

«El lam-alif me ha dicho:

Mi historia no se resume tan rápidamente. Yo soy la la (el “No”). En ni nombre el lam-alif, aunque no soy ni lam, ni alif, soy la la. Tengo una forma ilimitada de posibilidades, pues pudiendo ser tanto una letra como ser una palabra, ya que en todas las letras hay una afirmación, yo soy el símbolo de la “no-afirmación”. Se me ha visto igual en sueños, y el poeta ha dicho: “Te he visto abrazarme como el alif abraza a la lam”. Y yo he respondido: No soy más que una imagen».

Tomas Milo afirma que esta función del Lam-alif de negar «puede verse como una metáfora de la resistencia de la cultura escrita islámica contra el maltrato mecánico». En su ponencia de 2002, “Authentic Arabic, a case study”, que circula en pdf por internet, narra las peripecias que ha sufrido las formas del alifato al enfrentarse a los retos de la evolución y la adaptación cultural, primero en la escritura manual y después en la mecánica y al caos que ha traído la digitalización a las normas de la escritura árabe.

- Sobre la ciencia de las letras o el significado esotérico de la caligrafía árabe:

Podemos acudir a obras de Ibn Arabi de Murcia, el místico del siglo XIII, muy publicado y comentado en nuestro país, o a la web (en inglés) que nos habla del significado de las letras dentro de una cofradía o hermandad sufí: http://nurmuhammad.com. Pero la obra más relevante, y que sirve de referencia para todos los estudiosos, es la Enciclopedia de los Hermanos de la pureza, del siglo X, que podemos encontrar comentada en español en la Historia del pensamiento estético árabe, de José Miguel Puerta Vílchez, y en su más reciente La aventura del cálamo, de la que creo que se ha hablado en esta web. Otra visión iluminada de las letras árabes es la de Juan Carlos Castrillón, que viene desarrollando una labor de dedicación a la práctica contemplativa de este arte y su enseñanza. Sobre el carácter simbólico de Lam-Alif desde una visión espiritual, comenta que «tiene relación con el vínculo entre el cielo y la tierra. Alif como el trazo que desciende y Lam como aquel trazo que al descender se posa sobre la superficie de la tierra e inaugura la duración». Se pueden seguir sus reflexiones en mayor profundidad desde sus blogs: http://www.palabratrazada.blogspot.com y www.puenteluminoso.blogspot.com.

- Sobre la presencia de la caligrafía en la Alhambra:

El propio José Miguel Puerta Vílchez ha publicado el libro Leer la Alhambra hace dos años. En la edición de este año, además se incluye un interesantísimo documental, Sentir la Alhambra, en el que se ven (y se escuchan, en varios idiomas) las inscripciones saliendo de los propios muros con toda la magia del trabajo de animación. El montaje nos permite reconocer los poemas, oraciones y descripciones que tejen la arquitectura nazarí. Y es muy recomendable seguir la conferencia de presentación de la obra, que podéis encontrar en este link: la caligrafia arabe la joya del arte islamico: http://www.youtube.com/watch?v=n7EaT1khwZk

- Sobre la interculturalidad de la caligrafía árabe:

Hay muchos ejemplos del uso de la escritura y las letras árabes a lo largo de la historia por artistas occidentales. Desde aquí invito a todo el que esté interesado busque en “google” el término “Alafiya”, o la obra del español Yañez de la Almedina, discípulo de Leonardo Da Vinci, o, ya en nuestra época, los tapices y los “mappa” de Aligiero Boetti. Podemos comprobar como siempre ha habido interés e intercambios artísticos con el mundo araboislámico. Y quiero aclarar que, tratándose de la caligrafía, utilizo el término “araboislámico/a” porque no quiero dejar fuera a los países y culturas que utilizan los caracteres árabes sin hablar esta lengua.

Y para terminar, también pongo a vuestra disposición otros artículos que he escrito sobre la dimensión intercultural de la caligrafía árabe:

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http://www.tamarbuta.com/los-caminos-del-lam-alif/feed/ 1
Nociones de caligrafía árabe (VI): Los principales estilos caligráficos http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-vi-los-principales-estilos-caligraficos/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-vi-los-principales-estilos-caligraficos/#comments Mon, 24 Sep 2012 11:44:13 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=614 Hace tiempo que tenía aparcados los posts de culturilla general sobre caligrafía árabe. Hoy vuelvo a la carga para mostraros cuáles son los estilos caligráficos más clásicos, valorados y utilizados en la historia de la caligrafía árabe. Pues, si bien hay miles de estilos y variantes caligráficos que se han ido creando a lo largo de la historia, los que describiré a continuación siempre han gozado (y gozan) de un especial prestigio y repercusión.

La misma frase de Al Mutanabbi (ما لجرح بميت ايلام) caligrafiada por Jaled al Saai en 8 estilos diferentes (de arriba a abajo): ruq’a, ta’liq, diwani, nasj, diwani yali, zuluz, magrebí y cúfico

Ya Ibn Muqla (de quien hablamos anteriormente) codificó los 6 estilos caligráficos que todo calígrafo que se preciara debía conocer, los denominados «الاقلام الستة» (los seis cálamos —recordemos que en árabe «قلم»se refiere tanto al instrumento de escritura como al estilo caligráfico): raihani (ريحاني), zuluz (ثلث), nasj (نسخ), muhaqaq (محقق), tawqi’ (توقيع) y ruqa’ (رقعة).

Los estilos preeminentes hoy día no difieren mucho de los que estableció Ibn Muqla, pero, como es inevitable, otros creados durante los siglos posteriores han logrado situarse entre la élite. Seguramente me deje alguno en el tintero, pero por lo que he podido ver los estilos caligráficos más clásicos y reverenciados son los siguientes:

El estilo cúfico  (الخط الكوفي)

El que seguramente sea el estilo caligráfico más longevo debe su nombre a la ciudad de Kufa, en el actual Irak, donde supuestamente se originó. Los primeros coranes que se conservan fueron escritos en este estilo, que ya estaba completamente desarrollado en la segunda mitad del siglo octavo.

Se caracteriza por su aspecto compacto, sus trazos angulares y el grosor del cálamo, además de por lo corto de sus líneas verticales en contraposición con sus amplios trazos horizontales (aunque la verticalidad y horizontalidad varían según el tipo de cúfico).

Aunque se trata de un estilo formal que transpira religiosidad, es muy versátil y admite variadas ornamentaciones: así nació el cúfico florido (con ornamentos florales), el cúfico foliáceo (decorado con hojas), el cúfico trenzado (cuyas verticales se entercruzan al subir), el cúfico arquitectónico (que imita arcos y formas arquitectónicas, abundante en las paredes de la Alhambra)… Hay muchísimos tipos de cúfico. Uno de los tipos más en boga y que más han despertado últimamente la creatividad de los calígrafos es el cúfico geométrico.

La basmala en tres estilos de cúfico (de arriba a abajo): cúfico antiguo, cúfico oriental y cúfico trenzado

 

Ejemplos de la versatilidad del cúfico geométrico (extraido de aquí)

El estilo zuluz (خط الثلث)

Es el rey de los estilos caligráficos. El más bello, elegante, versátil y difícil de dominar de los estilos caligráficos. Se trata de un estilo cursivo, de letras conexas y complejas reglas de tamaños y proporciones. A pesar de lo estricto de estas reglas es muy maleable y permite crear bellísimas y variadísimas composiciones, simples o intrincadas, en línea recta o creando formas, usando textos cortos o largos.

Su nombre, que significa «un tercio», le viene dado porque el cálamo con el que se escribe equivale a un tercio del cálamo usado para el estilo tumar (طومار), uno de los más tempranos y considerado base de los que más adelante se desarrollarían. Es muy utilizado por su elegancia, sobre todo en títulos de libros, en la decoración de edificios religiosos y oficiales o cualquier otro escrito solemne.

Composición en zuluz del iraní Yawad Jurán (جواد خوران)

Composición en zuluz (Corán 39:9)

El estilo nasj (خط النسخ)

El estilo que todos conocemos, el que más comúnmente se utiliza en imprenta (prácticamente todos los libros y periódicos que se publican en árabe lo usan). Es un estilo equilibrado y elegante que por lo general no adminte composiciones artísticas, pero es muy claro y fácil de leer. Lo creó Ibn Muqla para agilizar la escritura (el nombre viene de «نسخ», «copiar») y aumentar la legibilidad. No es extraño encontrarlo en compañía del zuluz, pues son dos estilos que casan muy bien.

 

El estilo diwani (الخط الديواني)

Fue creado en la época otomana y usado en documentación oficial, de ahí su nombre (proviene de «ديوان», «cancillería»). Es un estilo cursivo, sinuoso, flexible y muy ágil a la vista. En ocasiones usa atípicas conexiones entre las letras, lo que junto a su versatilidad dificulta su lectura. Hoy se sigue usando para ornamentar certificados y para poesía.

El refrán الجار قبل الدار والرفيق قبل الطريق escrita en diwani

El estilo ruq’a(خط الرقعة)

Un estilo muy fluido, simple, de trazos cortos, fácil de escribir y de leer. Es, de hecho, el que la mayoría de árabes usan al escribir a mano de manera cotidiana. Este libro te enseña a escribir en estilo ruq’a, lo cual es muy recomendable si quieres ir abandonando el infantiloide pseudonasji que aprendemos al comenzar a estudiar árabe.

Basmala en ruq’a

Los estilos ta’liq (خط التعليق), nasta’liq (النستعليق) y farsi (الخط الفارسي)

Es el estilo predominante en Irán, y fueron los persas quienes más lo usaron, adaptándolo para adecuarlo a su lengua, por eso se le denomina también farsi. Su origen se remonta a alrededor del siglo X. Su nombre (تعليق) significa “colgado”, y es fácil ver por qué. El texto desciende delicadamente en diagonal, las letras se alargan delicadamente y los pocos trazos que remontan hacia atrás se elevan creando elegantes curvas. Es un estilo muy vaporoso y dinámico.

Del ta’liq deriva el nasta’liq, que es una mezcla entre este y el estilo nasj; más claro, espaciado y legible que el ta’liq, y el que más se usa hoy. En el mundo árabe estos estilos tienen un uso más restringido que en Irán, pero está también muy extendido: cabeceras de periódicos y revistas, anuncios, poesía…

Página en farsi (lengua y estilo)

Basmala en ta’liq (farsi)

El estilo diwani yali (الخط الديواني الجالي)

Más que de una variante del diwani (جالٍ significa «grande, admirable», y añadido a un estilo —por ejemplo, الثلث الجالي — indica que se trata de una modalidad más grande, para murales, carteles, etc.) se trata de una mezcla de estilos: diwani, zuluz y ta’liq. Es sin duda uno de los estilos más bellos pero más complicados de dominar y de leer. Se caracteriza por el horror vacui: los vacíos entre letra y letra se saturan de pequeños adornos, lo que da contundencia y peso a las piezas, pero sin perder equilibrio.

Se desarrolló durante los siglos XVI y XVII, y se utilizaba en los documentos oficiales de los sultanes otomanos. Tradicionalmente las composiciones en diwani yali presentan forma de espada, pera o, más comúnmente, de barco. Es el único estilo que requiere tres grosores distintos de cálamo: el normal, un tercio del normal y tres tercios del normal.

Composición en diwani yali de Jaled al Sa’i (خالد الساعي)

El estilo magrebí/andalusí

Del cúfico, como ya vimos, se derivaron dos corrientes, el cúfico oriental y el cúfico occidental. A partir de este último se desarrollaron en el norte de África y Al Ándalus los cálamos que hoy englobamos bajo los epígrafes “estilo magrebí” o “estilo andalusí”. En realidad son varios los estilos andalusíes y magrebíes, no podría erigirse uno como paradigmático. Se caracterizan por ser cursivos próximos al cúfico, de cálamo grueso, composición horizontal y trazos descendentes muy curvos y alargados.

Ejemplo de estilo magrebí

 

Esos son, hasta donde llego, los estilos caligráficos clásicos más extendidos, conocidos y reputados. Sé que me dejo en el tintero otros también importantes, como el raihani (ريحاني), el muhaqqaq (محقق) o el iyaza (الاجازة), pero no los conozco lo suficiente como para hablar de ellos.

Espero que disfrutéis identificando los estilos de las caligrafías que os vayáis encontrando, y que eso os ayude a aumentar la competencia lectora (que no debería limitarse a leer fluído, sino también aspirar a “descodificar” todas las manifestaciones artísticas escritas, así como la competencia auditiva se extiende a la comprensión de los dialectos) y a disfrutar más de este arte, que tan de la mano va con nuestra querida lengua árabe.

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Nociones de caligrafía árabe (V): Brevísima historia (iv) http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-v-historia-iv/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-v-historia-iv/#comments Wed, 11 Jul 2012 08:14:30 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=352 Llegamos, por fin, al siglo XX, y con él a una eclosión de movimientos, vanguardias y visiones de la caligrafía. Dada la profusión de artistas que se han valido de la caligrafía en sus obras me limitaré en este post, el último dedicado a la historia de la caligrafía árabe, a dar unas pinceladas sobre las principales tendencias caligráficas de los últimos tiempos.

Podría decirse, grosso modo, que desde el siglo XX en adelante conviven las siguietnes tendencias.

El neoclasicismo caligráfico

Como no podía ser de otra manera, se continuó con los cánones caligráficos clásicos. Este neoclasicismo, que bebía de la tradición otomana de la que hablamos en el post anterior, estaría representada por la Escuela Regia de Perfeccionamiento Caligráfico (مدرسة تحسين الخطوط الملكية), que se creó en 1922 en El Cairo. En ella enseñarían calígrafos de gran prestigio (formados en o venidos del recién caído Imperio Otomano) y se formarían numerosos calígrafos venidos de todo el mundo árabe.

A modo de curiosidad señalaremos que fue para el rey Fuad (فؤاد الأول), el mismo que propició la creación de la escuela arriba citada, para quien el calígrafo Muhammad Mahfuz (محمد محفوز) inventó las “letras con corona” (حروف التاج o خط التاج) en 1930. ¿Qué son esas letras? El equivalente en árabe a las letras mayúsculas. Dado que el árabe no cuenta con letras mayúsculas, este calígrafo creo estas letras, que consisten en una especie de  alif lam (لا) invertida sobre la primera letra de una palabra, para escribir con ellas nombres propios de personas y lugares. No tuvo gran repercusión, pero la verdad es que son muy cucas:

Las "letras con corona" de Mahfuz: la escritura se continuaba a partir del trazo que quedaba suelto

La Escuela Regia de Perfeccionamiento Caligráfico supuso el primer paso de una renovación más grande, que tomaría su impulso del calígrafo iraquí Hashim Muhammad al Bagdadi (هاشم محمد البغدادي). Este hábil artista, que dedicó su vida entera a la práctica y enseñanza de la caligrafía, tenía el sueño (casi la obsesión) de devolver a Iraq el esplendor caligráfico de antaño (recordemos que de la zona de la actual Iraq eran Ibn Muqla, Ibn al Bawab y Al Musta’simi). Con su incansable entrega consiguió devolver a la caligrafía en suelo iraquí la dignidad que se merecía ya entrado el siglo XX, aunque su temprana muerte (a los 51 años) no le permitió culminar alguno de sus sueños, entre ellos caligrafiar un Corán completo o la creación de un instituto privado para la enseñanza de la caligrafía. Sin embargo, sí que fue maestro de innumerables calígrafos que siguieron su escuela, y hoy se le recuerda con respeto y admiración.

De esta renovación se encargaría en el Sham el sirio Badawi al Derani (بدوي الديراني), quizá con menor repercusión que Hashim Muhammad al Bagdadi, pero con el mismo entusiasmo. De su magisterio ha bebido toda una generación de calígrafos. En el Magreb, la personalidad caligráfica más peculiar fue quizá Muhammad Ibn al Qasim al Qandusi (محمد ابن القاسم القندوسي). Con un cálamo grueso y basándose en el tradicional estilo magrebí, Al Qandusi crea una estética muy personal, intensa y atractiva.

Basmala caligrafiada por Al Qandusi en su característico estilo

El grafismo árabe

Aparecieron en el siglo XX varios artistas contemporáneos que, sin una formación específicamente caligráfica, recurren al alifato para dotar a sus obras de identidad y evocaciones. Es el llamado “grafismo árabe” (الحروفية العربية), un arte en el que la letra, las palabras y las expresiones se usan como elemento formal de la obra sin ocupar un lugar central. La pionera en este uso de la letra en el arte fue la pintora iraquí Madiha ‘Umar (مديحة عمر). Otros artistas importantes que siguieron esta tendencia fueron el surrealista iraquí Yamil Hamudi (جميل حمودي) y los artistas de la conocida como Escuela de Jartum, entre ellos Ahmad Shabrin (احمد شبرين) y  ‘Uzman Waqi’ Allah (عثمان وقيع الله).

Sin embargo, quienes más lejos llevaron esta tendencia fueron los miembros del “Grupo de Bagdad de arte moderno” (جماعة بغداد للفن الحديث), fundado por Shakir Hasan al Sa’id (شاكر حسن السعيد), que buscaba un arte moderno inspirado en la tradición.También promovió un grupo artístico que recibe el nombre de su manifiesto fundacional, titulado “La unidimensionalidad” (البعد الواحد), que apuesta por una caligrafía con puro valor formal que permita lograr una abstracción liberadora, lo que les acerca al sufismo y el simbolismo que para ellos cargaban las letras.

Cuadro de Shakir Hassan al Said, titulado en inglés "Lines on a wall", de 1978

 Arte contemporáneo basado en la caligrafía

Hubo también artistas que no solo usan el alifato de manera evocadora y tangencial, sino que basan sus obras en la caligrafía. De entre ellos puede destacarse la obra del tunecino Nya al Mahdaoui (نجا المهدوي), que basa su obra en la escritura, aunque lo escrito carece de significado. Usa cálamos y técnicas tradicionales, pero no crea expresiones legibles. De esta forma, atrae al espectador árabe para extrañarle después con la falta de mensaje.

Una obra de Al Mahdawi

Diseño de Al Mahdawi para un avión de la compañía aérea Gulf Air

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asaz interesante es también la obra del palestino  Kamal Boullata (كمال بلاطة), de un vivo cromatismo, una fuerte carga semántica y unos cautivadores juegos geométricos. Boullata crea unos cuadros de estética contemporánea basándose fuertemente en el turaz (legado cultural araboislámico).

La expresión انا الحق (yo soy el verdadero), del místico Al Hallay (الحلااج) reproducida por Boullata. Esta obra fue tomada por herética por algunos sectores del islam

La frase لا انا الا انا (no hay más yo que yo), también de Al Hallay, según Boullata

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Calígrafos contemporáneos

Si los anteriores son artistas contemporáneos que se valen de la caligrafía o se basan en ella cuando crean, los que vienen son calígrafos que han concebido sus composiciones con una mentalidad artística contemporánea. Se trata de calígrafos, no pintores, que ante la crisis de las fórmulas tradicionales (debido sobre todo a la tipografía y la informática, que fueron ganando competencias a la caligrafía) y el estancamiento del arte caligráfico investigan nuevos caminos de expresión, siempre con la caligrafía como protagonista.

El contenido de las obras se amplía considerablemente. El Corán se sigue utilzando como fuente de inspiración, pero deja de ser la fuente principal de recreación caligráfica y deja paso a poemas, máximas filosóficas y revolucionarias, textos sufíes…

La nómina de calígrafos contemporáneos que han sabido romper con los cánones clásicos para crear un nuevo arte caligráfico es amplísima. Sirvan como ejemplo los siguientes:

  • Sami Burhan (سامي برحان). Combina una formación caligráfica árabe y el estudio del arte figurativo occidental. Representa sencillas expresiones en las que el cuerpo de la letra se fragmenta y se le dota de color. Podéis ver aquí una breve galería del artista en Flickr.

    Una obra de Burhan

  • Muhammad Sa’id al Shakkar (محمد سعيد الصكار). Poeta además de calígrafo, en su ambición de experimentar basándose en lo clásico pero sin dañarlo, este iraquí es creador de nuevos estilos caligráficos basados en el diwani y el cúfico carmático, pero exagerando el cuerpo de las curvaturas, sus prolongaciones y sus redondeces. En sus composiciones se inspira en la poesía y explota formas, vacíos y prolongaciones. De esta manera consigue crear analogías entre los recursos retóricos, el tono y el contenido del poema y sus trazos.

El clásico verso فهذي شهور الصيف (estos son los meses de estío), de Qais Bin al Mulawah (قيس بن الملوح). Caligrafiada por Al Sakkar en su estilo jalis (خالص)

  • Hassan Massoudy (حسن مسعودي). Admirable no solo por sus creaciones sino también por su labor divulgativa de la caligrafía árabe en occidente. Sus composiciones las suele protagonizar una palabra árabe que trazada con gruesos pinceles y un evocacor cromatismo toman formas que recuerdan a las caligrafías de lejano oriente.

Un verso de Al Hallay caligrafiado por Massoudy. En grande puede leerse la palabra القلب

  • Jaled al Sa’i (خالد الساعي), de quien ya hablamos brevemente, es un calígrafo sirio de firme formación tradicional, que ha optado por la caligrafía pictórica, o como la llama él, la caligrafía plástica (الخط التشكيلي). Se inspira en textos para crear sus composiciones que se moldean según el contenido.

  • Rima Farah (ريما فرح) Aunque no recibió formación específicamente caligráfica, su obra más reciente es de base caligráfica.

  • Munir al Sha’rani (منير الشعراني). Uno de los más interesantes calígrafos actuales: dinámico, colorido, ecléctico, variado, sorprendente, moderno, sencillo… Muy, muy actual, su obra a buen seguro hará las delicias de cualquier persona interesada en artes gráficas. Lo mejor es darse un paseo por su galería y dejarse sorprender.

لكل مقام مقال (hay una enseñanza en cada situación), en una composición de Al Sha'rani

الخفي في الجلي (lo oculto e encuentra en lo evidente) caligrafiado en estilo sunbuli por Al Sha'rani

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Valgan estas como muestras de la vibrante actividad caligráfica contemporánea y como colofón de esta serie de posts en los que hemos seguido tantos siglos de evolución, creación e innovación de la palabra hecha arte.

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Nociones de caligrafía árabe (IV): Brevísima historia (iii) http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-iv-historia-iii/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-iv-historia-iii/#comments Mon, 25 Jun 2012 14:19:26 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=318 Tras siglos de evolución, la frescura y creatividad de la caligrafía árabe parecían haber decaído. Una vez asentados unos cánones clásicos y muy respetados la innovación se había ralentizado, nada realmente nuevo apareceía. El arte caligráfico que se producía era delicado, exquisito, pero predecible. Sin embargo, a la caligrafía árabe aún le quedaba por vivir una renovación y una revitalización sin precedentes, con las que entraría de lleno en la modernidad. Curiosamente, los artífices de este cambio no fueron árabes. Fue en el seno del Imperio otomano donde la caligrafía viviría esta determinante transformación.

En este post, el penúltimo dedicado a la historia de la caligrafía, veremos esas transformaciones y haremos un breve recorrido por la caligrafía otomana.

La caligrafía árabe durante el Imperio otomano

La caligrafía otomana, que en opinión de muchos es la más bella de las caligrafías en alfabeto árabe, y que es la más conocida por la gente de a pie, comenzó a desarrollarse desde la misma fundación del imperio. Ya en el siglo XV aparecía el característico y ágil estilo diwani (de diwan, cancillería, pues era el que en las cancillerías otomanas se usaba). También en este siglo nació Hamdullah al-Amasi (حمدالله الاماسي), considerado el fundador de la caligrafía otomana. Este calígrafo, a petición de el sultán Bayezid II, renovó los seis cálamos (estilos caligráficos) de Al-Musta’simi, especialmente el zuluz y el nasj. Se le valora sobre todo por haber conseguido aligerar y dar energía a la escritura, con nuevas concepciones sobre los espacios y las proporciones que la harían más espontánea y ligera.

Escritura de Al-Amasi, en zuluz arriba y nasj abajo

Tras él vendrían más calígrafos que darían nuevos bríos a la caligrafía, entre ellos Hafiz ‘Uzman (حافظ عثمان) Mustafa Raqim Efendi (مصطفى راقم افندي), ‘Abd al-’Aziz al-Rifa’i (عبد العزيز الرفاعي), Haqi Altun Bazar (حقي النون بزر), Hamid al-Amidi (حامد الامدي)… Para no detenernos demasiado, veamos cuales son las aportaciones más importantes de este periodo a la caligrafía árabe:

  • El “cuadro caligráfico”. En esta época comienza la concepción de la composición caligráfica como un cuadro. Es decir, se crea caligrafía que está hecha, más que para ser leída, para ser contemplada y admirada (lo cual no quiere decir que se renuncie al contenido de lo escrito). El gran impulsor de esta idea (que no su creador) fue Mustafa Raqim Efendi. Este artista, poseedor de una gran imaginación, solía descomponer la frase caligrafiada y reagrupar las letras por su forma: las más similares juntas, y el resto distribuidas en los espacios libres, no necesariamente en su lugar natural para la lectura. De esta forma las obras perdían legibilidad, pero ganaban mucho en composición y originalidad. El siguiente ejemplo, conocidísimo y repetidísimo, muestra claramente esta concepción: letras distribuidas por su forma, reagrupadas para crear un equilibrio y un ritmo sorprendentes.

La famosa composición de Mustafa Raqim لا حول ولا قوة الا بالله (el poder y la fuerza solo pertenecen a Dios)

  • Las tugras (طغراء), que todo aquel que haya visitado Turquía habrá visto por doquier, tanto en edificios históricos como en souvenirs. Cada tugra es una firma-sello diseñada para cada sultán y empleada en la firma de documentos oficiales. Estas incluían el nombre del sultán, su filiación y alguna leyenda elogiosa.En esta página podéis admirar las tugras de todos los sultanes otomanos.

Tugra de Abdul Hamid II

  • La caligrafía especular. Aunque no fue creada en esta época (sin ir más lejos, hay inscrpiciones en caligrafía especular en la Alhambra), fueron los calígrafos otomanos quienes la elevaron a sus niveles más altos de complejidad, desarrollo y belleza. Consiste la caligrafía especular en  construir la obra alrededor de un eje de simetría, reproduciéndose los mismos trazos a ambos lados del eje, como si de un espejo se tratara.

La aleya وهو على كل شيء قدير (Él es Omnipotente) caligrafiada por Isma'il Haqqi

  • El caligrama. Esto es, la caligrafía figurativa. Es quizá el más pintoresco de los tipos de creación caligráfica, la caligrafía con forma de cosas: animales, frutas, seres humanos, objetos, mezquitas… De nuevo, ya existía desde antiguo (se encuentran en la Alhambra caligramas arquitectónicos y arborescentes), pero en esta época conocería su mayor esplendor y serían creadas las composiciones más imaginativas.

Célebre basmala caligrafiada por Mustafa Raqim, en forma de grulla

Otra basmala, esta vez en forma de pera y caligrafiada por 'Abd al-'Aziz al-Rifa'i

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de siglos de renovación estética y formal y de progresiva modernización de la caligrafía a manos de calígrafos otomanos, los calígrafos árabes volverán a tomar el testigo para continuar el impulso innovador. En los siglos XX y XXI, como veremos, la caligrafía caminará de la mano con las vanguardias artísticas y será materia prima de numerosas, variadas y sorprendentes creaciones.

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Nociones de caligrafía árabe (III): Brevísima historia (ii) http://www.tamarbuta.com/nociones-de-caligrafia-arabe-iii-brevisima-historia-ii/ http://www.tamarbuta.com/nociones-de-caligrafia-arabe-iii-brevisima-historia-ii/#comments Mon, 21 May 2012 23:29:32 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=254 En el anterior post sobre historia de la caligrafía vimos cómo surgió el alifato y fue desarrollándose la escritura hasta que sus fundamentos quedaron sentados. También vimos cómo desde los inicios existía una preocupación estilística, que llevaba a los calígrafos a decorar sus escritos con diseños ornamentales y produjo el nacimiento de nuevos estilos caligráficos. En esta sección seremos testigos de la eclosión de nuevos y variados estilos caligráficos, de la elevación de la caligrafía como una de las artes más apreciadas, de cómo un visir con una vida de película creó un sistema de proporciones que aún hoy sigue vigente, de como el hijo de un portero pasó a la historia por sus bellas composiciones, del lugar que ocupó la caligrafía en Al-Ándalus y de cómo, en definitiva, se desarrolló este arte durante su época dorada.

La caligrafía árabe durante los califatos omeya y abbasí

La actividad del calígrafo ha sido, prácticamente desde que se empezó a escribir,  muy apreciada en el mundo árabe e islámico. Aunque de muchos de los más importantes calígrafos de la época árabe clásica no se ha conservado ninguna obra de su puño y letra, sus habilidades y las creaciones que se les atribuye han sido minuciosamente documentadas.

Así, ya se habla, en época omeya, de la bella caligrafía de Jaled bin Abi al-Hayay (خالد بن ابي الحجاج) y el elevado precio de sus copias del Corán,  de Malik bin Dinar (مالك بن دينار), calígrafo privado del califa Al-Walid I (الوليد بن عبد الملك) y de Qutba al-Muharrir(قطبة المحرر), también escriba y secretario del califa. En época abbasí la nómina de calígrafos cuyo nombre ha perdurado se ensancha considerablemente: Jashnam al-Basri (خشنام البصري) y Mahdi al-Kufi (مهدي الكوفي) durante el califato de Harun al Rashid (هارون الرشيد); Ibn al-Hadi (ابن الحادي), también de Kufa, durante el califato de al Mu’tasim (المعتصم)… la lista es interminable.

Este reconocimiento de los calígrafos más importantes, asociados a las más altas esferas del poder y muy valorados, contrasta con las duras condiciones de vida y casi desprecio que sufrían los simples copistas. Los copistas eran parte esencial del gran aparato administrativo del califato, sin embargo, no se les tenía en gran consideración, pues su trabajo no entrañaba destreza artística. Si bien es cierto que algunos conseguían ascender en la escala social y convertirse en habilidosos calígrafos de la corte, como Al-Ahwal al-Muharrir (الاحول المحرر), en el oficio del copista no había lugar para detenerse a crear belleza, y la mayoría empleaba un estilo rápido, claro y sin sutilezas denominado warraqi (وراقي).

Hablando de estilos caligráficos, nuevos estilos evolucionarion del cúfico. Los primeros estilos bien definidos y de importancia en la historia de la caligrafía datan de esta época, aunque su autoría no es clara. Ya sea porque en ocasiones un estilo no se diferenciaba de otro más que por el grosor del cálamo empleado, o porque algunos historiadores quisieran acaparar para su época la creación de ciertos estilos, existen estilos cuya invención se atribuye a diferentes calígrafos.

Al arriba mencionado Al-Muharrir se le atribuye la creación de “los cuatro cálamos”, los cuatro primeros estilos caligráficos: el tumar (طومار, “rollo”,de gran tamaño y claridad), el yalil (جاليل, “majestuoso”, de característicos alargamientos), el célebre zuluz (ثلث, “tercio”, que se acabaría convirtiendo en el rey de los estilos) y el zuluzain (ثلثين, “dos tercios”, similar al zuluz, pero de menor tamaño y más usado en documentos administrativos). Más tarde, en la época abbasí se dice de Ibrahim al-Siyazi (ابراهيم السجازي) que perfeccionó el estilo yalil y que fue él quien inventó los estilos zuluz y zuluzain, mientras que su hermano Yusuf al-Siyazi (يوسف السجازي) creó el estilo tawaqi (تواقع, “firmas”), que más tarde se denominaría iyaza (إجازة, “certificado”) y se haría muy popular como caligrafía gubernamental.

Si bien todos estos calígrafos (y muchos otros) contribuyeron a la evolución de la caligrafía árabe, el más destacado calígrafo de la época árabe clásica fue Ibn Muqla, quien supuso un importante punto de inflexión.

Los grandes calígrafos árabes clásicos

Además de por su importancia en el desarrollo de la caligrafía, Ibn Muqla (ابن مقلة) (886-940) ha pasado a la historia también por su azarosa vida. De orígenes humildes (su padre era vendedor de aceite), comenzó trabajando como copista y no paró de aumentar su posición en la administración hasta que llegó a ser visir cuando provocó la caída de su protector, el visir Ibn al-Furat (ابن الفرات). Desde entonces su vida oscilaría entre el poder  y la cárcel (fue visir tres veces, y fue derrocado otras tantas), siempre enredado en tramas palaciegas y conspiraciones. Cuando se destapó su complot contra el emir de emires Ibn al-Ra’iq (ابن الرائق), el hombre fuerte del califa Ar-Radi (الراضي), fue encarcelado y se ordenó que, como castigo,  le amputaran la mano derecha, con la que escribía. Más adelante también se le amputaría la lengua y acabaría muriendo en la cárcel en un estado penoso.

Aventuras aparte, Ibn Muqla supuso un antes y un después en la historia de la caligrafía, pues fue el primero en sistematizar las reglas proporcionales de la caligrafía bella y armónica. En sus tratados, de los que no se conservan copias originales, estableció unos cánones geométricos basados fundamentalmente la circunferencia cuyo diámetro es la letra alif. Con ello sentó las bases de una escritura proporcionada y de un modelo normativo que aún hoy sigue vigente. También se le reconoce el haber descrito “los seis cálamos”, esto es, los seis estilos caligráficos principales entonces: raihani, zuluz, nasj, muhaqaq, tawqi’ y riqa’.

Copia del tratado de caligrafía de Ibn Muqla, con anotaciones al margen del copista que clarifican las explicaciones en él contenidas

El siguiente gran nombre de la historia de la caligrafía árabe clásica es Ibn al Bawab (ابن البواب) (m.1022), de quien se dice que llevó a la perfección los cánones antes establecidos por Ibn Muqla. Su destreza y pericia no sólo con el cálamo sino también iluminando sus manuscritos le valieron la fama y la admiración, si bien debido a sus orígenes pobres (hijo de un portero) nunca llegó a disfrutar de una vida económicamente desahogada. De su obra se conservan algunos ejemplares, en su mayoría coranes (copió 64 masahif), y su escuela perduró hasta la caída de Bagdad en manos de los mongoles.

Copia del Corán atribuída a Ibn al-Bawab

Ya en el siglo XIII, quizá el calígrafo más destacado fue Yaqut al-Musta’simi (ياقوت المستعصمي) (m.1296), quien escapó al saqueo de Bagdad por los mongoles (se dice que las aguas del Tigris se tiñeron de negro con la cantidad de manuscritos que a él fueron arrojados) en 1258 y fue un apreciadísimo calígrafo. Su obra era muy cotizada aun en vida, y había quien falsificaba su firma en hojas sueltas para aumentar su precio. Al-Musta’simi desarrolló y modernizó aún más la técnica de sus antecesores y dotó a este arte de una nueva elegancia, consistencia y fluidez.

Corán caligrafiado por Al-Musta'simi

 

La caligrafía en Al-Ándalus

Al-Ándalus no fue ajena a todo este florecer del arte caligráfico. Como ya hemos señalado, en Al-Ándalus y el norte de África se desarrolló una forma de cúfico (el cúfico oriental) que acabaría dando pie al llamado estilo magrebí o andalusí y sus múltiples variantes. Además, como es bien sabido, el intercambio cultural con los árabes de oriente fue rico, continuo y muy productivo, por lo que en la Península no ignoraban los avances de Ibn Muqla, Ibn al-Bawab, Al-Musta’simi y demás importantes calígrafos, y estaban al día de las renovaciones que este arte experimentaba en territorio abbasí.

Ejemplo de escritura andalusí

Corán andalusí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De entre los calígrafos andalusíes quizá el más destacado fue el valenciano Ibn Gattus (ابن غطوس). Se dice que escribió mil copias del Corán, y su pulcro trazo y el precio que alcanzaban sus obras le convirtieron en el máximo exponente de la caligrafía en Al-Ándalus.

En todo Al-Ándalus la caligrafía cobró gran importancia, pero con el avance de los reinos cristianos la actividad caligráfica se concentró cada vez más en el reino de Granada. Alcanzó su cénit en la epigrafía mural de la Alhambra, en cuyas paredes el emblema nazarí (ولا غالب الا الله), el Corán y la poesía se reproducen de mil esplendorosas maneras.

Inscripción mural con el emblema nazarí (ولا غالب الا الله) en la Alhambra

Fin de una época

Tras la caída del Califato abbasí acabaría la edad de oro de la caligrafía árabe. Con los mamelucos la caligrafía no experimentó ninguna renovación importante (la imagen que encabeza este post, por cierto, es de la época mameluca: en efecto, se observan innovaciones formales, pero no son revolucionarias). Parecería que este arte se había quedado estancado, pero aún le quedaban muchas mutaciones y mucho camino por delante. Habría que esperar varios siglos hasta que, en el seno del Imperio otomano, la caligrafía árabe viviera su evolución más radical y entrara de lleno en la modernidad. Pero eso es tema para otro post.

 

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Nociones de caligrafía árabe (II): Brevísima historia (i) http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-historia-i/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-historia-i/#comments Thu, 26 Apr 2012 15:29:55 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=216 Desde el nacimiento del alfabeto árabe hasta nuestros días la caligrafía árabe ha recorrido un larguísimo camino durante el cual no ha dejado de ocupar un destacado lugar dentro de las bellas artes. Como tal, ha sido profusamente practicada, alabada y documentada a lo largo de la historia, lo que nos permite seguir su evolución a lo largo del tiempo. En este post y los siguientes intentaré trazar un brevísimo esquema del desarrollo de la caligrafía árabe a través de la historia.

ُEl nacimiento de la escritura árabe

La semilla que permitió el desarrollo de este arte es, claro está, la creación de un alfabeto árabe, tema sobre el que mucho se ha escrito . Tal es la importancia y la admiración que los árabes sienten hacia su escritura que los primeros tratadistas e historiadores le atribuyen un orígen casi mítico: Ibn Qutayba (828-889) remonta su origen a un grupo de la tribu qurays, cuna del Profeta. El cordobés Ibn Abd Rabbihi (860-940) se remonta más atrás y afirma que el primero que inventó la escritura fue Adán, 300 años antes de morir.

Sin embargo, lo que la arqueología parece haber descubierto es que el alfabeto árabe deriva del nabateo (otros estudiosos afirman que proviene del siriaco), y que su evolución desde este se extendió desde mediados del siglo III d.C. hasta finales del siglo VI d.C. Esto es, antes de la revelación coránica. Se conservan pocos textos de esta época (en esta páginase explican y analizan siete de ellos, al parecer los únicos que se han encontrado). A continuación podéis ver uno de los ejemplos más adelantados, en el que se distingue de manera bastante clara la escritura árabe. Se trata de la llamada inscripción de Harrán (حرّان), encontrada en la puerta de una iglesia dedicada a San Juan Bautista en el sur de Siria, y data de mediados del siglo VI. En ella puede leerse “أنا شرحيل بن ظلمو ذا مرطول/سنة 463 بعد مفسد/خيبر/بعم”, lo que viene a significar “Yo soy Sharhabil, hijo de Talmu. Construí este martirial en el año 463 (año nabateo, correspondiente al 578 d.C.), un año después de la muerte de Jaibar”.

La famosa inscripción de Harran: su situación en la puerta de la iglesia y una ampliación

La caligrafía en los inicios del islam

Con el nacimiento y expansión del Islam se hacía necesario transmitir la palabra divina de la forma más correcta posible. Fue Uzmán(عثمان), el tercer califa ortodoxo, quien ordenó reunir en un solo libro todo el mensaje coránico. Es así como nacieron los masahif (مصاحف), los primeros coranes escritos, para los que se usó un cúfico primitivo. La siguiente imagen (tomada directamente de La aventura del cálamo, de José Miguel Puerta Vílchez) es un ejemplo de esa escritura. Se trata un fragmento de la azora de “Los rebaños”. Como os habréis fijado, no hay ni en este ni en el ejemplo anterior puntos diacríticos, ni vocales ni nada. Apuesto a que no sois capaces de descifrarlo sin acudir a un Corán moderno (igual me pasa a mí).

Así se escribieron los primeros coranes

No fue hasta el reinado del cuarto califa ortodoxo Ali (علي) cuando se introdujeron esos signos para facilitar la lectura. Y, curiosamente, harían su aparición las vocales antes que los puntos. Preocupado por la transmisión lo más perfecta posible del texto sagrado, sobre todo a medida que se iban conquistando nuevos territorios cuyos habitantes no hablaban árabe, el gobernador de Basora (البصرة) ordenó a Abu al-Aswad al-Duali (ابو الاسود الدؤلي) que ideara un método de vocalización sistemático. Tras una primera negativa finalmente aceptó. Tomó un escriba, le dio un ejemplar ya escrito del Corán y le mandó que, mientras él recitaba, tomara tinta de otro color y “cuando me veas abrir (فتح) los labios al pronunciar una letra coloca un punto sobre la misma, si ves que quiebro (كسر) los labios pon un punto debajo, si los junto (ضمّ) pon el punto delante delante de la letra; y si a alguno de estos movimientos le sigue una pausa, coloca dos puntos”. El resultado es muy parecido a la imagen que sigue:

Así fueron las primeras vocalizaciones en árabe

Así nacieron las vocales. Como veis, no tienen mucho que ver con las que conocemos hoy en día, más allá de sus nombres. Correspondería a Al-Jalil Ibn Ahmad al-Farahadi (الخليل بن أحمد الفراهيدي) un siglo más tarde su perfeccionamiento y la creación de las vocales y signos diacríticos (fatha, damma, kasra, sukun, tashdid…) que se usan en la actualidad. En cuanto a los puntos diacríticos (esos que diferencian una ب de una ت de una ث de una ي de una ن), su creación es anterior a la reforma de Al-Farahadi. Fueron obra de dos discípulos de Al-Duali: Nasr Ibn Asim (نصر بن عاصم) y Yahya Ibn Yamar (يحيى بن يعمر), que a petición del califa omeya Abd al-Malik Ibn Marwan (عبد الملك بن مروان), añadieron puntos que diferenciaran las consonantes que hasta entonces se escribían igual aunque correspondieran a diferentes sonidos. Estos puntos se consideraron desde el principio parte integrante de la letra. Así se terminó de conformar el alfabeto árabe.

Puntos diacríticos

Ejemplo de los primeros puntos diacríticos. Obsérvese el poco tamaño de estos en comparación con las vocales (puntos rojos) y el propio cuerpo de la letra

En cuanto a los estilos caligráficos, ya en los inicios existían dos corrientes: la escritura cursiva (como la نسخي), similar a la nabatea, y la escritura cúfica (كوفي), más parecida al siriaco. El cúfico gozaría en esta etapa de gran popularidad y difusión. En el este se desarrollaría el llamado “cúfico oriental”, mientras que en el norte de África y más tarde Al-Andalus tendría lugar el llamado “cúfico occidental”, del que acabaría surgiendo el estilo magrebí/andalusí. Aparecerían también adornos florales y una ornamentación muy elaborada.

Ejemplo de cúfico occidental

Ejemplo de cúfico oriental

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aún le quedaría a la escritura mucho por experimentar, pero las bases ya estarían asentadas. En los próximos siglos se veremos como se crean nuevos estilos y se desarrollan estilos tradicionales, cómo se pasa a considerarse un reputado arte, cómo se establecen las bases de la armonía y composición, cómo pasaron a la historia grandes calígrafos, cómo se retorcieron las letras para crear composiciones espectaculares… Pero eso ya es materia para otro post, que este ya empieza a ser demasiado extenso.

[Nota: Estos posts tienen ánimo meramente divulgativo, no soy ningún experto, así que posiblemente haya sido imprecisoen algo  o me haya equivocado. Sed buenos y hacédmelo saber. En cuanto a la  transliteración de nombres árabes no he seguido ningún método concreto, simplemente los he escrito como creo que es más fácil leerlos, quien quiera saber cómo son en árabe... que lea entre paréntesis. Las fotos están todas sacadas de internet salvo la que he indicado que extraje de "La aventura del cálamo". En el último post de esta serie incluiré la bibliografía en que me he basado para escribir esto, no seáis impacientes ;) ]

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Nociones de caligrafía árabe (I): Introducción http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-introduccion/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-introduccion/#comments Tue, 17 Apr 2012 13:14:55 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=198 Hace ya años, cuando empecé a estudiar árabe, no sabía absolutamente nada de su lengua ni de su cultura. Podría decirse que escogerla como lengua de estudio en la universidad fue una elección a ciegas, pero no es así, pues lo que me empujó a hacer esta elección, lo primero y lo único que me atraía de esa lengua, era su escritura y el deseo de algún día poder escribirla. Sin embargo, hasta hace poco más de un mes nunca había tenido un cálamo entre mis manos y apenas conocía la caligrafía árabe.

He tenido la suerte de poder disfrutar de dos talleres de caligrafía organizados por Casa Árabe que me han hecho descubrir el arte de la caligrafía árabe y picarme el gusanillo de su práctica y su estudio. El primero, impartido por el calígrafo Ricardo Vicente Placed (podéis ver un video suyo aquí y algo de información sobre su estudio de caligrafía aquí) tuvo una semana de duración. En él recibimos una visión general pero completa de este arte: breve historia, introducción a los estilos principales, manejo del cálamo y aprendizaje del estilo zuluz. El profesor vino cargado desde Binéfar con numerosos libros y materiales, por lo que también pudo hacernos una demostración de los útiles usados en caligrafía: talla del cálamo, superficies de escritura, elaboración de la tinta, herramientas de escritura (cálamos, plumines, plumas…), etc.

Mis pinitos en zuluz: copia de una composición de Placed para la frase de Yubrán: الارض وطني والانسنية اسرتي (la tierra es mi patria y la humanidad mi familia)

El hadiz إن الله جميل يحب الجمل caligrafiado en zuluz por Ricardo Vicente Placed

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El segundo lo organizó el Centro de Lengua de Casa Árabe y aunque duró solo una tarde fue muy intenso y gratificante. Lo impartió en árabe el reputado calígrafo sirio Jaled al-Saai (o, transcrito a la inglesa, Khaled Al-Saai. Puedes ver ejemplos de su obra aquí y aquí, y una breve reseña en español de su obra aquí), que nos enseñó a escribir en estilo sunbuli, un estilo “moderno” de apenas un siglo de vida, y obsequió a cada alumno con una obra improvisada.

Las palabras اوقات, غزال y روح caligrafiadas en estilo sunbuli de tres maneras diferentes por Jaled al-Saai

Mis intentos con el sunbuli. La composición central la escribió Jaled

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El taller tuvo como colofón el día siguiente una performance artística en la que el laudista sirio Hames Bitar improvisaba sobre diferentes maqamat y Jaled improvisaba sobre distintos estilos caligráficos inspirándose cada ocasión en un poema. Fue un despliege de notas y colores sorprendente, la creación de uno iba apoyándose en la del otro, lo que multiplicaba el impacto artístico. Fue un espectáculo bellísimo que me temo será irrepetible.

Cartel de la actuación

Jaled y Hames durante el espectáculo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La caligrafía es un arte tan antiguo como la escritura misma, que ha evolucionado siglo a siglo a manos de escribas, califas y artistas y que incluso hoy es un medio de innovación y creación artística. Se trata de un arte vivo, polifacético y de una riqueza inabarcable en el que tanto la forma como el contenido desprenden una belleza evidente. A mí ya me tiene cautivado. En los próximos posts compartiré con vosotros lo poco que sé para que degustéis conmigo algo de su historia, sus principales manifestaciones y su indiscutible encanto. Espero que os guste.

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